La panacea de la revolución digital alegal

Javier RepresasEstas semanas he tenido ocasión de oír a altos directivos de multinacionales TIC y consultoras del mundo internet hablando de la revolución digital. Uber y Airbnb. Francamente, me parece una burla que las compañías que tienen que acompañar a sus clientes en el cambio tecnológico, se limiten a análisis tan bobos sobre lo que supone el cambio que se avecina. Casi literal, estos dos y otros tantos que repiten sin cesar “la compañía de taxis más grande del mundo…” “la compañía de alojamientos más grande del mundo.. no tienen un sólo taxi, no tienen una sola habitación”. ¿Qué me quieren decir con eso? ¿Que su negocio peligra? ¿Que peligra el mío? ¿Y qué tiene eso que ver con la revolución digital? Ah, ¿economía colaborativa?.

Mi discusión está en que en estos ejemplos de turno, y en muchas que las precedieron, el éxito se basa fundamentalmente en la lentitud de administraciones y legisladores y en buena medida en la ilegalidad manifiesta de sus usuarios. Ahora todos en tromba a hablar de la economía colaborativa y del mundo que viene, modelos de negocio, bla bla bla. Si queremos relajar las legislaciones para que cualquiera pueda alojar gente en su casa, puede hacerse. Si queremos liberalizar el sector del transporte de viajeros, también puede hacerse. Lo que no debe hacerse es mantener la dualidad en la que una parte está obligada a cumplir con legislación férrea, regulatoria y tributaria y la otra no, en aras de la supuesta revolución digital.

Por señalar uno, los alojamientos turísticos, hoteles y apartamentos, están sometidos a una ingente normativa, seguramente demasiada, pero si esta noche te despiertas en medio de un incendio en tu casa, tosiendo, cegado por el humo y sin luz, sabrás orientarte porque sabes dónde está la puerta, el cañón de las escaleras, y la salida al portal, al patio, al garaje, o a la terraza. Los legisladores hace muchos años que atendieron a los técnicos en esta cuestión. Si no están señalizadas las vías de evacuación, y te despiertas en medio de la noche en un lugar desconocido, tu vida corre serio peligro. Si no se cumplen unas medidas mínimas en escaleras, pasillos, ventanas, tampoco los bomberos podrán trabajar igual. Es probable que existan materiales muy combustibles o incluso tóxicos que estarían prohibidos en cualquier alojamiento legalizado, pero todas estas cuestiones quedan absolutamente obnubiladas por el precio que una supuesta compañía de alojamientos turísticos te ofrece en un piso en París, Praga o Alicante, sobre el que no tiene ninguna responsabilidad. ¡Hasta un 50% más barato que un hotel!

Eso sí, desde luego a nadie se le escapa la economía sumergida que hay detrás del invento, pero mientras a mí me cueste menos. Aquí os dejo el enlace al artículo de El Confidencial de ayer “Así vive una pirata de Airbnb: Gano 3.200 euros al mes alquilando 14 pisos. Noticias de Tecnología” Y eso es precisamente lo que me ha hecho saltar definitivamente ¡Noticias de Tecnología! ¡Pero si es que además lo han publicado en esa sección! Ni siquiera en economía… es que esto del pirateo debe ser ya propio de la revolución digital.

asi-vive-una-pirata-de-airbnb-gano-3-200-euros-al-mes-alquilando-14-pisos Foto: EFE/Marta Pérez que ilustra el artículo recomendado de El Confidencial.

Obviamente, la picaresca existió siempre, en unos países más que en otros, pero es una dejación absoluta de funciones no hacer cumplir legislaciones tan básicas. Eso por no entrar en el tema tributario y la fiscalidad a la que están sometidos los arrendadores frente al sector. Por cierto, no soy sospechoso de parcialidad, que no tengo absolutamente nada que ver con el negocio hotelero, ni de refilón. Sí es cierto que he tenido relación con temas de incendios y prevención del fuego y por eso lo he traído a colación.

De Uber que queréis que os diga. A mí me parece estupendo. Pero que me diga el Estado porqué las licencias de taxi están limitadas por población, sus conductores y vehículos deben estar homologados, permisos de conducción y circulación para transporte de viajeros, itvs, impuestos, taxímetros, tarifas reguladas… si cualquiera me puede llevar a de Leganés a Barajas, o de la Roma al Benito Juárez, en un coche más nuevo, más limpio, y más barato.

Por prudencia tiene más sentido hablar de vacío legal o situación alegal que flagrante ilegalidad. ¿Cuando compartir coche pagando los gastos se convierte en una actividad económica? Por lo de pronto, si el que te recoge no te conoce y realiza durante horas trayectos que no iba a hacer, parece difícil de justificar lo contrario. Pero aún así, incluso gratis, llevar viajeros en un vehículo por carretera está regulado e implica una serie de responsabilidades y obligaciones, empezando por las capacidades del conductor o los seguros que cubren a los acompañantes. Probablemente cuando la lógica se imponga quedaremos en un término medio.

Anteriores a éstas, grandes y sonadas compañías han hecho sus agostos saltándose a la torera multitud de normativas de los diferentes países, empezando por la propiedad intelectual, tanto en creaciones literarias, artísticas, o periodísticas, pudiendo hacer dinero “compartiendo” o “indicando” desde dónde descargar música, películas, libros o las noticias del día sin tener que pagar a los autores. La protección de datos personales también sigue siendo caballo de batalla. El email marketing, la publicidad intrusiva, el mercadeo ilegal de datos de navegación, historiales, usos, y ahora incluso datos reales de personas identificadas que solicitan presupuestos, compran y consumen. Y todo ello, revestido de la normalidad que otorga el éxito y popularidad del servicio o compañía del momento. Más aún si es cotizada.

¿Y cuál es mi enfado? Pues no va con esta situación que para bien o para mal ya hemos asumido como normal; ni tampoco con la dejación de funciones a la que aludía antes, que les queda a los colectivos agraviados la tarea de defenderse como puedan. Lo que realmente me molesta es que en cada aparición de esos directivos a los que aludía al principio, de las principales consultoras, de las mayores operadoras, líderes de opinión con decenas de miles de seguidores, los ejemplos de revolución digital y compañías de éxito sean precisamente esos. Yo industrial que me acerco a ti proveedor de tecnología, cuéntame con rigor qué tecnologías tendré que aplicar, qué me van a suponer, y qué va a suponer no hacerlo, y no me hables de los modelos de negocio alegales del momento para venderme un producto SAAS o Cloud sin meterte a fondo en eso, que lo bien que le va a Google y Facebook, por lo bueno y por lo malo, ya lo sabemos todos.

Estoy convencido de que cada vez que uno de éstos menciona Uber o Airbnb, muere un gato.

Anuncios